En realidad, fue hace apenas 3 días cuando se celebró el 30 aniversario de Depeche Mode, pues fue la noche del sábado 14 de junio de 1980 cuando por primera vez Dave Gahan se unió a Martin, Vince y Andy, aún bajo el nombre de Composition of Sound. A French Look le tocó abrir el concierto.
De aquella noche, Fletcher recuerda que Gahan tenía unas 10 latas de cerveza para tratar de calmarse, mientras Dave dice que sólo se repetía: "No quiero hacerlo, no quiero hacerlo."
La entrada costó tan sólo 50 centavos de libra y fue en un salón de la parte superior de la escuela a la que asistían Andy y Martin, algunas personas recuerdan que tocaron Ice Machine.
Esta vez, a Jorge Soto de Moenia le tocó estar del otro lado del escenario. Y desde ahí veía con admiración a un Alan Wilder que horas más tarde estaría tocando el sintetizador que él mismo le había traído. Como diría su compañero de grupo, Alfonso Pichardo, quién iba a imaginar que Wilder estaría tocando un sinte de Moenia. A Jorge le robamos unos minutos para que nos platicara sobre aquella noche del 14 de mayo en El Lunario.
El próximo 16 de julio saldrá a la venta el nuevo disco de la cantante insignia del punk Nina Hagen, el cual no sólo contiene un cover al famoso éxito de Depeche Mode, sino que el propio álbum lleva como título "Personal Jesus", en mucho esto se debe a que dicho trabajo estará orientado al gospel y el blues, además la alemana afirma que en él se narrará su "extraordinaria historia de amor con Jesús".
El disco saldrá bajo el subsello Koch Universal Music, con la colaboración de Linda Perry. Esta es la portada que ya circula en internet.
Después de una inesperada carga de trabajo, nos encontramos en los últimos detalles de la elaboración del DVD bootleg del 3 de octubre hecho con colaboraciones de fans.
Si alguien tiene material y desea participar, comuníquese a la brevedad con nosotros al correo: proyecto@fansoftheuniverse.com Más informacion en: www.fansoftheuniverse.com
Never Let Me Down Again - 3 de octubre de 2009 - Multicámaras
Electrónica fría, acogida por una recepción cálida, en un evento hipnótico y perfeccionista.
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Recoil, por definición, es el culatazo que da para atrás un arma de fuego al ser disparada; esa fue más o menos la sensación de tener nuevamente a Alan Wilder en México, desde aquella extática presentación de Depeche Mode en 1993 en el Palacio de los Deportes. Diecisiete años después, Wilder se mostraba muy emocionado y contento de regresar, aunque el material que lo acompañaba esta vez es notablemente menos melódico y pop que el del —ahora— trío británico.
Fue hacia las 8:15 pm cuando se dio acceso al lobby de El Lunario a los fans que desde varias horas antes se encontraban haciendo fila afuera del recinto. En la recepción, una mesa extra colocada exhibía camisetas y copias de Selected. Después de 10 minutos se dio la entrada definitiva al lugar. Muchos de los fans corrieron a ocupar la primera fila, donde una valla metálica los separaba del escenario, sobre el que ya estaban dispuestas dos computadoras Mac, una negra y una plateada, así como un sintetizador KORG MS20, todo un clásico .